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Enfermedad

Piometra canina

Otros nombres: Infección uterina

Sistema

reproductor

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Aumento de sed y orina
  • Vómitos
  • Apatía
  • Secreción vaginal purulenta (a veces ausente)
  • Abdomen distendido

¿Qué es?

La piometra es una infección grave del útero en perras no esterilizadas. El útero se llena de pus por una combinación de cambios hormonales propios del ciclo y una infección bacteriana secundaria. Es una urgencia veterinaria y, sin tratamiento, puede ser mortal.

Suele aparecer entre las dos y las ocho semanas posteriores al celo, cuando los niveles de progesterona favorecen un entorno propicio para la proliferación bacteriana. Se distinguen dos formas: la “abierta”, en la que el cérvix está permeable y permite drenaje al exterior, y la “cerrada”, en la que el pus queda atrapado dentro del útero y, por eso, suele ser más grave y más difícil de detectar a tiempo.

Cómo se manifiesta

En la piometra abierta, el signo más visible es una secreción vaginal abundante y maloliente, de aspecto purulento o sanguinolento. En la cerrada no hay secreción y los signos generales son los que dan la alarma: aumento marcado de la sed y la orina, falta de apetito, apatía, vómitos y, en casos avanzados, abdomen distendido por la acumulación de líquido en el útero.

La perra se deteriora con rapidez. Cualquier hembra entera con estos signos en las semanas siguientes a un celo debe valorarse de urgencia.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y se apoya en exploración, análisis de sangre y, sobre todo, ecografía abdominal, que muestra el útero distendido y lleno de contenido. La atención de elección en la gran mayoría de los casos es la cirugía urgente de extirpación del útero y los ovarios, junto con fluidoterapia y soporte hospitalario. En perras jóvenes destinadas a la cría existen alternativas médicas, pero conllevan riesgo de recidiva y siempre las decide y prescribe el veterinario. Ante sospecha de piometra, acude a urgencias veterinarias sin demora.

Prevención

La forma más eficaz de prevenir la piometra es la esterilización temprana en hembras que no van a destinarse a la cría. Evitar tratamientos hormonales para retrasar o suprimir el celo, salvo indicación expresa del veterinario, también reduce el riesgo.

Tras la enfermedad

Con cirugía precoz, la mayoría de las perras se recuperan bien y pueden retomar su vida normal en pocas semanas. El pronóstico empeora cuando el cuadro lleva días de evolución o ha derivado en infección generalizada. Tras la cirugía, el seguimiento se centra en la recuperación de la herida y en vigilar la función renal, que puede haber quedado afectada en perras con cuadros muy avanzados.