Pododermatitis canina
Otros nombres: Inflamación interdigital
Sistema
tegumentario
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Cojera intermitente
- Enrojecimiento interdigital
- Lamido constante de patas
- Pústulas y fístulas
¿Qué es?
La pododermatitis es la inflamación de la piel de las patas, sobre todo de los espacios interdigitales, los cojinetes y la zona de los pliegues entre los dedos. No es una enfermedad única, sino una respuesta de la piel a múltiples causas posibles que se acaban sumando.
Las más frecuentes son las alergias (ambientales o alimentarias), las infecciones por bacterias u hongos, los parásitos (como los ácaros del género Demodex), los cuerpos extraños (espigas) y problemas mecánicos por anatomía o sobrepeso. En razas predispuestas, varias causas suelen actuar a la vez.
Cómo se manifiesta
El tutor suele notar al perro lamiéndose las patas de forma constante, especialmente después del paseo o en momentos de descanso. La piel entre los dedos aparece enrojecida y, con el tiempo, oscura por el lamido.
Pueden formarse pequeños bultos (nódulos), pústulas, costras y, en casos avanzados, fístulas con secreción. La cojera intermitente es habitual: el perro apoya mal, cambia de pata o se niega a andar sobre superficies rugosas.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario, que suele combinar la exploración con raspados de piel para descartar ácaros, citologías para buscar bacterias o levaduras, cultivos en casos rebeldes y pruebas para identificar alergias. En casos crónicos se valoran radiografías o ecografías de la zona.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y suele combinar manejo local (lavados, limpieza cuidadosa entre los dedos), control de la causa subyacente y, cuando hay alergia, plan a largo plazo. La paciencia es clave: no es un problema que se resuelva en una semana.
Razas con mayor incidencia
Es claramente más frecuente en Bulldog Inglés y Bulldog Francés, por anatomía y pliegues, y en Pastor Alemán por tendencia atópica. Otras razas con piel sensible (West Highland, Shar-Pei, Carlino) también la padecen con frecuencia.
Tras la enfermedad
La pododermatitis suele ser un proceso crónico que se controla, no se “cura” de una vez. Con un buen manejo de la causa de fondo, lavados regulares, control del peso y revisiones periódicas, la mayoría de perros mantienen una calidad de vida muy aceptable. La constancia del tutor es lo que realmente marca la diferencia.