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Enfermedad

Polimiositis canina

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Debilidad generalizada
  • Marcha rígida
  • Atrofia muscular
  • Dolor difuso

¿Qué es?

La polimiositis es una enfermedad inflamatoria que afecta a múltiples músculos del cuerpo del perro al mismo tiempo. En la mayoría de los casos tiene un origen autoinmune: el sistema defensivo del propio animal reconoce equivocadamente las fibras musculares como un agente extraño y las ataca, lo que provoca debilidad, dolor y pérdida de masa muscular.

A diferencia de la miositis de músculos masticadores, que afecta sólo a los músculos de la mandíbula, la polimiositis es difusa: puede implicar las extremidades, la musculatura del tronco, el cuello e incluso el esófago. No es contagiosa.

Cómo se manifiesta

El signo más característico es una debilidad generalizada que se desarrolla en semanas o meses. El perro camina con la marcha rígida, se cansa enseguida, le cuesta levantarse y puede temblar tras un esfuerzo. Se observa pérdida de masa muscular evidente, especialmente en las patas y la espalda.

Si la enfermedad afecta al esófago puede aparecer regurgitación tras las comidas, y si se compromete la musculatura respiratoria pueden verse problemas para respirar. Algunos perros muestran fiebre y dolor a la palpación muscular.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y suele requerir varias pruebas combinadas: análisis de sangre (con marcadores de daño muscular elevados), pruebas de electromiografía y biopsia muscular. También se descartan causas infecciosas y procesos tumorales que pueden producir cuadros parecidos.

El tratamiento es complejo, se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Cuanto antes se inicia, mejor es la respuesta y menor la secuela muscular. Si tu perro muestra debilidad generalizada o regurgita tras comer, consulta sin demora.

Prevención

Al tratarse de una enfermedad autoinmune en la mayoría de los casos, no existe una prevención específica. La detección temprana es lo más importante para limitar el daño muscular.

Razas con mayor incidencia

Se ha descrito con mayor frecuencia en razas como el Bóxer, el Newfoundland y el Vizsla, aunque puede aparecer en cualquier perro.

Tras la enfermedad

El pronóstico es variable. Muchos perros responden bien al tratamiento y recuperan una funcionalidad razonable, aunque pueden quedar con cierto grado de atrofia muscular. La enfermedad suele requerir tratamiento prolongado, posibles ajustes a lo largo del tiempo y seguimiento veterinario regular. Con un plan adecuado, la calidad de vida puede ser buena durante años.

Razas con mayor predisposición