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Enfermedad

Polineuropatía canina

Sistema

nervioso

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Debilidad progresiva en patas
  • Atrofia muscular
  • Disminución de reflejos
  • Marcha plantígrada

¿Qué es?

La polineuropatía canina es una afectación simultánea de varios nervios periféricos, los que conectan la médula espinal con los músculos y la piel. Cuando estos nervios se dañan, los músculos dejan de recibir las órdenes correctas y aparecen debilidad, atrofia y alteraciones de la sensibilidad.

Puede tener orígenes muy distintos: hereditarios en algunas razas (con presentación a edad joven), asociados a enfermedades endocrinas (diabetes, hipotiroidismo, enfermedad de Cushing), procesos inmunitarios, tóxicos, traumáticos o paraneoplásicos (en relación con un tumor). Encontrar la causa exacta es importante porque el manejo y el pronóstico cambian mucho según el origen.

Cómo se manifiesta

El cuadro suele instaurarse de forma progresiva. El tutor nota que el perro pierde fuerza en las patas traseras (a veces también delanteras), tropieza, se cae al doblar esquinas, sube peor las escaleras y tarda más en levantarse. Con el tiempo, la musculatura de las piernas se afina por atrofia.

La marcha puede volverse llamativa: algunos perros caminan apoyando más superficie de la pata de lo normal (marcha plantígrada), arrastran los dedos o presentan temblores. La sensibilidad puede estar disminuida, lo que hace que el perro no se entere de pequeños roces o heridas. La voz puede cambiar (ladrido más débil) y aparecer ronquera si se afectan los nervios laríngeos.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico lo realiza el veterinario, idealmente con apoyo neurológico, combinando exploración, análisis de sangre, pruebas hormonales y, en muchos casos, electromiografía. La biopsia de un nervio puede ser necesaria en cuadros complejos.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y depende mucho de la causa: tratar el problema endocrino subyacente, frenar una respuesta inmunitaria, retirar un tóxico identificado, etc. La fisioterapia y la rehabilitación son piezas centrales del manejo. Acude pronto al veterinario si tu perro va perdiendo fuerza progresivamente, sin que medie un golpe claro.

Razas con mayor incidencia

Algunas razas tienen formas hereditarias documentadas: Bouvier de Flandes (parálisis laríngea-polineuropatía), Rottweiler, Alaskan Malamute, Leonberger y Pastor Alemán entre otras. En estas razas la presentación puede ser a edad joven y conviene comentar con el veterinario las pruebas genéticas disponibles antes de la cría.

Tras la enfermedad

El pronóstico es muy variable. Las polineuropatías de causa controlable (endocrina, inmunitaria) pueden mejorar de forma significativa con tratamiento. Las formas hereditarias tienden a ser progresivas, pero un buen plan de fisioterapia, control del peso y adaptación del entorno (suelos antideslizantes, rampas, paseos suaves) permite mantener la calidad de vida durante mucho tiempo.