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Enfermedad

Prostatitis canina

Otros nombres: Infección prostática

Sistema

reproductor

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Fiebre
  • Dolor abdominal
  • Secreción uretral
  • Marcha rígida
  • Dificultad para defecar

¿Qué es?

La prostatitis es la inflamación de la próstata, normalmente causada por una infección bacteriana que asciende desde la uretra o, con menos frecuencia, llega por vía sanguínea. Es una enfermedad que se da casi exclusivamente en machos adultos, sobre todo no castrados, en los que la próstata sigue creciendo a lo largo de la vida bajo el efecto de las hormonas sexuales.

Existen formas agudas, con síntomas llamativos y de aparición rápida, y formas crónicas, más solapadas, que pueden estar detrás de infecciones urinarias recurrentes. Una próstata muy aumentada por hiperplasia previa favorece la infección.

Cómo se manifiesta

En la forma aguda, lo más típico es la fiebre, el decaimiento, la pérdida de apetito y el dolor abdominal, junto con marcha rígida y rechazo a sentarse. Es frecuente una secreción por la uretra, a veces con sangre o aspecto purulento.

Pueden aparecer dificultades para orinar o para defecar, ya que la próstata inflamada presiona el recto. En las formas crónicas el cuadro es más inespecífico: cistitis de repetición, alguna secreción uretral ocasional o infertilidad en perros reproductores.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario, que suele combinar la exploración rectal, el análisis y cultivo de orina, la ecografía prostática y el estudio del líquido prostático o seminal cuando se puede recoger. Es importante diferenciar la prostatitis de otras alteraciones prostáticas como los abscesos, los quistes o los tumores.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, suele ser prolongado y, en machos no castrados, valorará individualmente la conveniencia de la castración como parte del plan a medio plazo.

Prevención

En machos no destinados a reproducción, la castración reduce de forma muy clara el tamaño prostático y la probabilidad de prostatitis. Mantener una higiene urinaria adecuada y consultar pronto ante cualquier infección urinaria también ayuda a evitar que la infección suba a la próstata.

Tras la enfermedad

El pronóstico es bueno cuando el cuadro se trata a tiempo y se completa el plan del veterinario. En cuadros crónicos o recidivantes puede requerirse un seguimiento prolongado y abordar la causa estructural de fondo. Cualquier recaída de signos urinarios debe revisarse con prontitud.