Quistes ováricos caninos
Sistema
reproductor
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Celos prolongados o irregulares
- Cambios de comportamiento
- Secreción vaginal anómala
¿Qué es?
Los quistes ováricos son acumulaciones de líquido dentro o alrededor del ovario que pueden alterar su funcionamiento normal. Aparecen sobre todo en perras adultas no esterilizadas. Su origen está en folículos ováricos que no completan correctamente el ciclo: en lugar de liberar el óvulo y desaparecer, persisten como cavidades llenas de líquido, en muchos casos productoras de hormonas.
Existen distintos tipos según su origen (foliculares, luteínicos, quistes de la rete ovarii), y el comportamiento clínico depende en gran medida de si producen estrógenos, progesterona o no producen hormonas. Algunos pasan desapercibidos durante meses; otros desencadenan alteraciones claras del ciclo y signos generales.
Cómo se manifiesta
El signo más típico es un celo prolongado más allá de lo habitual, celos muy seguidos o sangrados irregulares fuera del ciclo. Algunas perras presentan vulva permanentemente inflamada o secreción vaginal. Cuando el quiste produce estrógenos durante mucho tiempo, pueden aparecer alteraciones de la piel (pérdida de pelo simétrica en los flancos, cambios de pigmentación) o incluso problemas en la médula ósea por exposición hormonal mantenida.
En otros casos, los quistes se descubren por casualidad en una ecografía abdominal hecha por otro motivo.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y se apoya principalmente en ecografía abdominal, complementada con análisis de sangre y, en ocasiones, mediciones hormonales. Hay que diferenciarlos de otros procesos ováricos, incluyendo tumores. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario: la opción más definitiva es la esterilización completa (extirpación de ovarios y, según el criterio, también del útero), especialmente en perras que no se destinan a la cría. En reproductoras pueden valorarse opciones médicas con seguimiento estrecho.
Prevención
No existe vacuna. La esterilización antes de la edad adulta evita la aparición de quistes ováricos. En perras enteras, revisiones periódicas y consultar cualquier cambio en la duración o la frecuencia de los celos permite detectarlos pronto.
Tras la enfermedad
El pronóstico tras la cirugía es excelente y los signos clínicos se resuelven en pocas semanas. En perras tratadas médicamente, las recidivas son posibles y conviene mantener el seguimiento. Las alteraciones cutáneas asociadas a quistes productores de estrógenos suelen mejorar de forma progresiva una vez retirada la fuente hormonal.