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Enfermedad

Quistes sebáceos caninos

Sistema

tegumentario

Severidad

leve

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Nódulos cutáneos firmes
  • Posible drenaje de contenido pastoso
  • Sin dolor habitual

¿Qué es?

Los quistes sebáceos son pequeñas bolsas que se forman bajo la piel cuando el conducto de salida de una glándula sebácea (la que produce la grasa natural del pelo) se obstruye. La secreción queda retenida y se acumula en forma de pasta amarillenta o blanquecina.

Son lesiones benignas, muy frecuentes en perros adultos y mayores, y no tienen relación con el cáncer. No son contagiosos ni se contagian entre perros o a las personas, y no suelen indicar un problema de fondo más grave.

Cómo se manifiesta

El tutor suele descubrirlos al acariciar al perro o cepillarlo, como pequeños bultos firmes, redondeados, bajo la piel. Pueden aparecer solos o varios a la vez en distintas zonas del cuerpo.

Si el quiste se rompe (espontáneamente o tras un rascado), drena un contenido pastoso, sin sangre, parecido al sebo. La zona puede inflamarse temporalmente y luego cerrarse. No suelen doler salvo que se infecten secundariamente.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y se basa en la exploración, a menudo apoyada en una punción con aguja fina para confirmar el contenido y descartar otros nódulos cutáneos. Cualquier bulto que cambia mucho o se ulcera debe revisarse aunque “parezca un quiste”.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. La mayoría de los quistes pueden simplemente vigilarse. Si se infectan repetidamente, molestan al perro o están en zonas conflictivas, puede plantearse la extirpación quirúrgica.

Razas con mayor incidencia

Son especialmente frecuentes en Caniche y Cocker Spaniel inglés, aunque pueden aparecer en cualquier raza, sobre todo a partir de los 7-8 años.

Tras la enfermedad

Tras la extirpación, la zona suele recuperarse bien. Es normal que con el tiempo aparezcan quistes nuevos en otras localizaciones; no significa que el problema esté empeorando. La actitud recomendada es revisar periódicamente la piel y consultar siempre que aparezca un bulto nuevo o cambien los existentes.

Razas con mayor predisposición