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Enfermedad

Rabia canina

Sistema

infeccioso

Severidad

crítica

Contagiosa

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • Cambios de comportamiento
  • Agresividad o apatía extrema
  • Salivación excesiva
  • Parálisis
  • Convulsiones

¿Qué es?

La rabia es una enfermedad vírica grave, prácticamente siempre mortal una vez aparecen los signos clínicos. Está causada por el virus de la rabia, un Lyssavirus que afecta al sistema nervioso central de mamíferos, incluido el ser humano. Es una zoonosis mayor: la transmisión a personas, generalmente por mordedura de un animal infectado, requiere atención médica humana inmediata.

El virus está presente en la saliva del animal infectado y se transmite sobre todo por mordeduras. Aunque España continental se considera libre de rabia terrestre desde hace décadas, sigue habiendo casos puntuales ligados a entradas desde zonas endémicas. Por eso la vacunación obligatoria en muchas comunidades es una pieza clave de salud pública.

Cómo se manifiesta

Tras un periodo de incubación variable (semanas a meses), aparecen cambios de comportamiento llamativos: animales habitualmente sociables se vuelven agresivos o, al revés, esquivos y apáticos. Es típica la salivación excesiva por la imposibilidad de tragar, las dificultades para beber agua y la sensibilidad anormal a estímulos.

El cuadro evoluciona a parálisis progresiva, convulsiones y muerte en pocos días. Una vez declarada, no hay tratamiento eficaz para el animal.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico definitivo se realiza siempre en laboratorio sobre tejido nervioso, generalmente tras la muerte del animal. En vida, la sospecha clínica obliga a una valoración urgente por el veterinario y a la notificación a las autoridades sanitarias, que decidirán las medidas a seguir.

Ante una mordedura de un animal del que no se conozca el estado sanitario, busca atención médica humana de inmediato y notifica al veterinario. La prevención post-exposición en humanos es muy eficaz si se actúa a tiempo.

Prevención

La vacunación del perro es muy eficaz y, en muchas comunidades autónomas españolas, obligatoria. Se administra a partir de los tres meses con refuerzos periódicos según la pauta legal. El veterinario indicará el calendario aplicable.

Para perros que vayan a viajar fuera de España o llegar de fuera, la vacuna antirrábica es requisito legal habitual, con plazos específicos y, en algunos destinos, titulación de anticuerpos.

Tras la enfermedad

La rabia clínica no se supera: en cuanto aparecen los síntomas, la enfermedad es fatal en el animal afectado. Por eso todo el énfasis está en la prevención mediante vacunación y en la actuación inmediata ante posibles exposiciones, tanto para perros como para personas.