Retención urinaria canina
Sistema
urinario
Severidad
crítica
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Intentos infructuosos de orinar
- Dolor abdominal
- Vejiga distendida
- Vómitos en casos prolongados
¿Qué es?
La retención urinaria canina es la incapacidad del perro para vaciar la vejiga, total o parcialmente. La orina sigue llegando desde los riñones, pero no consigue salir al exterior, lo que provoca una distensión progresiva de la vejiga y, si no se resuelve a tiempo, daño renal e intoxicación del organismo.
Las causas se dividen en dos grandes grupos: obstructivas (un cálculo, un tapón mucoso, un tumor o una inflamación que bloquea la uretra) y funcionales (lesiones de la médula espinal, hernias discales o problemas neurológicos que impiden que la vejiga se contraiga correctamente). Es una urgencia veterinaria en todos los casos.
Cómo se manifiesta
El perro adopta varias veces la postura de orinar sin lograr expulsar más que unas gotas, o directamente nada. Se muestra inquieto, gimotea y va y viene buscando alivio. En palpación, el abdomen está tenso y la vejiga puede notarse muy distendida. A medida que pasan las horas aparecen vómitos, apatía marcada y signos de dolor.
Cuando la retención lleva más de un día sin resolverse, el cuadro evoluciona hacia un fallo renal agudo con riesgo vital. Ante cualquier sospecha de retención urinaria, acude a urgencias veterinarias sin demora.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y combina exploración (incluyendo palpación abdominal y, en machos, exploración rectal), ecografía, radiografía y análisis de sangre y orina. Lo más urgente es vaciar la vejiga, normalmente mediante sondaje, para descomprimir el sistema. Una vez estabilizado el perro, se aborda la causa de fondo: tratamiento médico, eliminación de cálculos, cirugía o manejo neurológico. El tratamiento concreto se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario.
Prevención
No existe vacuna. La prevención pasa por tratar a tiempo los problemas urinarios previos (cistitis, cálculos, hiperplasia prostática), vigilar la frecuencia y aspecto de la orina sobre todo en perros mayores, y consultar siempre ante cualquier dificultad para orinar.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende de la causa y de la rapidez con que se actúe. Si la retención se resuelve pronto y la causa es reversible, la recuperación suele ser buena. En perros con causas crónicas (problemas neurológicos, lesiones uretrales repetidas) puede ser necesario un manejo prolongado con cuidados adaptados.