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Enfermedad

Rinitis canina

Otros nombres: Inflamación nasal

Sistema

respiratorio

Severidad

leve

Contagiosa

No

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • Secreción nasal
  • Estornudos
  • Lagrimeo
  • Respiración nasal forzada

¿Qué es?

La rinitis canina es la inflamación de la mucosa de la cavidad nasal. Es una condición frecuente y, en muchos casos, leve, aunque cuando se cronifica puede afectar mucho a la calidad de vida del perro porque interfiere con la respiración y con el olfato, su sentido principal.

Las causas son muy variadas: infecciones víricas o bacterianas, alergias ambientales (polen, polvo, ácaros, productos de limpieza), inhalación de irritantes (humo, perfumes), cuerpos extraños alojados en la nariz (espigas en primavera y verano son un clásico), tumores nasales en perros mayores e infecciones por hongos. La causa orienta tanto el tratamiento como el pronóstico.

Cómo se manifiesta

El signo principal es la secreción nasal, que puede ser transparente, mucosa, purulenta o, en algunos casos, con sangre. Aparecen también estornudos (a veces muy violentos cuando hay un cuerpo extraño), lagrimeo y, en cuadros prolongados, ruido al respirar o respiración con boca abierta. Si afecta a una sola fosa nasal, es muy sugestivo de un cuerpo extraño, un tumor o una infección fúngica localizada.

El estado general suele mantenerse bien en las rinitis simples. La situación cambia cuando aparece fiebre, decaimiento, pérdida de apetito o sangrado nasal: ahí el problema deja de ser banal.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario. Las rinitis agudas leves suelen tratarse de forma sintomática y se resuelven solas. Cuando el cuadro se prolonga, hay sangrado o sólo afecta a una fosa nasal, las pruebas necesarias son más completas: radiografía o TAC de la cavidad nasal, rinoscopia y, en algunos casos, biopsia.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Acude a consulta si los síntomas se prolongan más de una semana, si hay sangrado nasal, si afecta a un solo lado de la nariz o si el estado general del perro se resiente.

Prevención

Evitar irritantes en el hogar (no fumar dentro, ventilar bien, productos de limpieza con aromas suaves), mantener al día las vacunas frente a las causas víricas habituales y revisar el morro de tu perro tras paseos por el campo en primavera y verano (las espigas pueden quedar alojadas) son las medidas más útiles. En perros con alergias ambientales conocidas, el manejo veterinario específico ayuda a reducir las crisis.

Tras la enfermedad

Las rinitis víricas y bacterianas agudas suelen resolverse sin secuelas en una o dos semanas. Los cuerpos extraños, una vez retirados, dan una mejoría rápida y completa. Las rinitis crónicas idiopáticas y las alérgicas son de manejo a largo plazo: con un buen seguimiento se controlan bien, pero requieren ajustes y paciencia. En perros mayores con rinitis unilateral persistente, es importante descartar pronto un tumor nasal.