Salmonelosis canina
Sistema
infeccioso
Severidad
moderada
Contagiosa
Sí
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Diarrea aguda
- Fiebre
- Vómitos
- Apatía
- Riesgo zoonótico para humanos
¿Qué es?
La salmonelosis canina es una infección causada por bacterias del género Salmonella, las mismas que causan toxiinfecciones alimentarias en personas. Aunque muchos perros sanos pueden albergar la bacteria sin enfermar, en otros (sobre todo cachorros, perros mayores o inmunodeprimidos) provoca una gastroenteritis que puede ser desde leve a grave.
El contagio suele producirse por ingestión de la bacteria: alimentos crudos contaminados (carne, vísceras o huevos), agua estancada, contacto con heces de otros animales infectados o consumo de roedores y aves silvestres muertas. Es una enfermedad zoonótica: el perro infectado puede transmitir Salmonella a las personas que conviven con él, especialmente a través del manejo de las heces.
Cómo se manifiesta
Lo más típico es una diarrea aguda, en ocasiones con sangre y moco, acompañada de fiebre, apatía marcada y rechazo total o parcial del alimento. Pueden aparecer vómitos, dolor abdominal y deshidratación rápida, especialmente en cachorros y animales pequeños.
En infecciones graves la bacteria puede pasar a la sangre y causar un cuadro mucho más serio (sepsis), con fiebre muy alta, debilidad extrema y compromiso de varios órganos. Algunos perros, en cambio, son portadores asintomáticos: eliminan la bacteria por las heces sin presentar síntomas, lo que tiene relevancia sanitaria por el riesgo de contagio.
Diagnóstico y atención
El veterinario sospecha la infección por los síntomas y la historia (especialmente si se da una alimentación cruda o ha habido contacto con animales enfermos) y la confirma mediante un cultivo de heces. En cuadros graves se hacen también análisis de sangre y, a veces, hemocultivo.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Los casos leves suelen resolverse con fluidoterapia y soporte; los graves o sistémicos requieren ingreso. Acude a urgencias si hay sangre abundante, vómitos persistentes, decaimiento severo, fiebre alta o si es un cachorro pequeño que se deshidrata con rapidez.
Prevención
- Cocinar adecuadamente carnes, vísceras y huevos antes de darlos al perro.
- Manejar con cuidado las dietas crudas (BARF): no son recomendables en hogares con personas vulnerables (niños pequeños, embarazadas, inmunodeprimidos).
- Higiene de manos y superficies tras manipular comida cruda o heces.
- Evitar el acceso a charcos, basura, cadáveres o heces de otros animales.
- Limpieza frecuente de los cuencos de comida y agua.
Tras la enfermedad
La mayoría de perros se recuperan bien con tratamiento adecuado. Algunos pueden seguir excretando bacteria por las heces durante semanas, por lo que conviene reforzar la higiene en casa y consultar con el médico de familia si en el hogar hay personas inmunodeprimidas. Los controles veterinarios de seguimiento confirman la resolución.