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Enfermedad

Sarna sarcóptica canina

Otros nombres: Escabiosis canina

Sistema

tegumentario

Severidad

grave

Contagiosa

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • Picor extremo
  • Costras en orejas, codos y abdomen
  • Alopecia parcheada
  • Engrosamiento de piel

¿Qué es?

La sarna sarcóptica está provocada por un ácaro microscópico (Sarcoptes scabiei) que excava túneles en la capa superficial de la piel del perro, donde se reproduce. Esos túneles y las sustancias que deja el ácaro generan una reacción alérgica intensa: el resultado es un picor extremo y la formación de costras y lesiones cutáneas características.

La sarna sarcóptica es muy contagiosa entre perros, tanto por contacto directo como por compartir cama, mantas o utensilios. Además es una zoonosis: el ácaro puede pasar transitoriamente a personas y producir picor y pequeñas lesiones, aunque no completa su ciclo en piel humana. Si en casa aparece picor inexplicable tras un perro enfermo, conviene consultar al médico.

Cómo se manifiesta

El signo dominante es el picor extremo, que aparece tanto de día como de noche y no se calma. Las lesiones se concentran en bordes de las orejas, codos, abdomen y corvejones, en forma de costras, pérdida de pelo y heridas por rascado. Con el tiempo, la piel se engrosa y se oscurece.

El estado general del animal puede deteriorarse: pierde apetito, adelgaza y duerme mal por el picor. Sin tratamiento, el cuadro empeora progresivamente.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y se basa en la exploración clínica y en raspados cutáneos para intentar identificar el ácaro al microscopio. Como el ácaro puede ser difícil de encontrar, en ocasiones se recurre a una prueba de tratamiento ante una sospecha fundada. El plan terapéutico lo prescribe el veterinario en cada caso.

Es importante consultar pronto, tanto por el bienestar del perro como por el riesgo de contagio a otros animales y a la familia.

Prevención

Evita el contacto con perros desconocidos que muestren síntomas, no compartas utensilios entre animales y mantén un control parasitario regular pautado por el veterinario, que protege también frente a otros parásitos externos. En perreras, refugios y criaderos, las cuarentenas y la desinfección de superficies son fundamentales.

Tras la enfermedad

El pronóstico con tratamiento adecuado es bueno: la mayoría de los perros se recupera por completo. Es necesario tratar también el entorno y a los animales convivientes para evitar reinfestaciones, y mantener seguimiento veterinario hasta confirmar la resolución completa.