Bronconeumonía eosinofílica canina
Otros nombres: EBP
Sistema
respiratorio
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Tos persistente
- Esputo viscoso
- Intolerancia al ejercicio
¿Qué es?
La bronconeumonía eosinofílica canina, conocida por sus siglas en inglés EBP (Eosinophilic Bronchopneumopathy) o también como bronquitis eosinofílica, es una enfermedad respiratoria crónica de base inmunoalérgica. Se caracteriza por una infiltración de las vías respiratorias bajas por un tipo concreto de células de defensa, los eosinófilos, que se activan en reacciones alérgicas y parasitarias.
No es una infección clásica: el sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada frente a estímulos inhalados (pólenes, ácaros, hongos ambientales) o, en algunos casos, frente a parásitos pulmonares. Es relativamente infrecuente comparada con otras tos crónicas, pero está bien descrita en perros jóvenes y adultos jóvenes.
Cómo se manifiesta
El signo principal es una tos persistente, a menudo seca al principio y productiva más adelante, con esputo viscoso de color amarillo verdoso. Aparecen también intolerancia al ejercicio, jadeo desproporcionado al esfuerzo y, en cuadros avanzados, dificultad respiratoria. A diferencia de las infecciones agudas, el estado general del perro suele mantenerse: come, juega y se relaciona con normalidad, pero la tos no remite.
Los síntomas pueden tener un patrón estacional cuando los desencadenantes son ambientales (polen primaveral, ácaros, hongos), lo que ayuda al veterinario a orientar el diagnóstico.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y se hace por descarte y confirmación. Primero se excluyen otras causas de tos crónica con radiografía torácica, análisis de heces para parásitos pulmonares y análisis de sangre. La prueba clave es el lavado broncoalveolar (BAL), que muestra una proporción muy elevada de eosinófilos en las muestras de las vías respiratorias bajas.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y suele combinar medicación inmunomoduladora con control ambiental. Es una enfermedad de manejo a largo plazo más que de curación rápida.
Prevención
No hay vacuna ni prevención específica, ya que el componente alérgico individual escapa al control directo. Sí ayuda mantener al día las desparasitaciones internas (para descartar y prevenir parásitos pulmonares como Angiostrongylus o Crenosoma), evitar ambientes muy polvorientos o cargados, y respetar los seguimientos veterinarios cuando el cuadro ya está diagnosticado.
Razas con mayor incidencia
Se ha descrito una mayor incidencia en husky siberiano y alaskan malamute, lo que sugiere un componente genético. También aparece en otras razas grandes y medianas; cualquier perro puede padecerla, pero estas razas presentan una predisposición clara.
Tras la enfermedad
Con un buen manejo veterinario la mayoría de perros responden bien al tratamiento y mantienen una calidad de vida normal. Muchos requieren medicación crónica con ajustes periódicos según la evolución y la época del año. El compromiso con los controles regulares y la disciplina con la medicación de mantenimiento son lo que más marca la diferencia a largo plazo.