Toxoplasmosis canina
Sistema
infeccioso
Severidad
moderada
Contagiosa
Sí
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Fiebre
- Apatía
- Síntomas neurológicos
- Diarrea
- Inflamación ocular
¿Qué es?
La toxoplasmosis canina está causada por Toxoplasma gondii, un protozoo cuyo hospedador definitivo es el gato. El perro actúa como hospedador intermediario: se infecta al ingerir alimentos contaminados, carne cruda o tejidos de otros animales infectados, y al estar en contacto con heces de gato.
Aunque es una enfermedad relativamente extendida, la mayoría de los perros infectados no muestra síntomas y desarrolla inmunidad sin que el tutor se entere. Es una zoonosis con relevancia especial en personas embarazadas e inmunodeprimidas: aunque el riesgo desde el perro es bajo, ante un caso confirmado conviene que el tutor también consulte con su médico humano.
Cómo se manifiesta
Cuando aparecen síntomas, suelen incluir fiebre, apatía y manifestaciones variables según el órgano afectado: alteraciones neurológicas (temblores, convulsiones, descoordinación), problemas oculares (uveítis), trastornos digestivos o respiratorios.
Los cuadros más graves se ven en cachorros y en perros con el sistema inmunitario debilitado. En perros adultos sanos, la infección suele ser asintomática.
Diagnóstico y atención
El veterinario combina exploración, analíticas y pruebas serológicas o moleculares para confirmar la infección y descartar otras causas. El tratamiento es competencia del veterinario y se ajusta al cuadro clínico, a la edad y al estado inmunitario del perro.
Conviene acudir si aparecen síntomas neurológicos o si hay convivencia con gatos y personas inmunodeprimidas o embarazadas que precisen asesoramiento adicional con su propio médico.
Prevención
Las principales medidas son: evitar dar carne cruda al perro, lavar bien verduras y frutas, controlar el acceso del perro a tierra contaminada con heces de gato y mantener higiene al manipular cajas de arena en hogares con gatos. La prevención coordinada perro-gato-persona en hogares con embarazadas es especialmente importante.
Tras la enfermedad
La mayoría de los perros que han tenido contacto con el parásito quedan con anticuerpos de por vida sin volver a tener síntomas. Los casos con afectación clínica pueden requerir seguimiento prolongado, sobre todo si ha habido afectación neurológica o ocular.