Trombocitopenia inmunomediada canina
Otros nombres: ITP canina
Sistema
inmunitario
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Petequias en piel y mucosas
- Sangrado por nariz
- Hematomas espontáneos
- Sangre en heces
¿Qué es?
La trombocitopenia inmunomediada (ITP) es una enfermedad en la que el sistema inmunitario destruye las plaquetas del propio perro. Las plaquetas son células pequeñas de la sangre encargadas de formar tapones cuando se rompe un vaso sanguíneo; sin un número suficiente, los sangrados se vuelven difíciles de detener.
Puede ser primaria (el sistema inmunitario ataca sin causa identificable) o secundaria a infecciones (especialmente las transmitidas por garrapatas), tumores, ciertos medicamentos o, en algunos casos, en perros con otras enfermedades inmunomediadas. Junto con la AHIM, es una de las principales urgencias hematológicas en el perro.
Cómo se manifiesta
Lo más característico son las hemorragias sin causa proporcional al daño. Aparecen pequeñas manchas rojas o moradas (petequias y equimosis) en la piel del abdomen, las orejas o las mucosas, sangrados por la nariz, hematomas espontáneos y, en casos avanzados, sangre en la orina, las heces o los vómitos. Algunos perros llegan a la consulta apáticos, con palidez de mucosas si la pérdida de sangre ha sido importante.
A diferencia de un golpe puntual, en la ITP los sangrados aparecen sin trauma o con golpes mínimos. Ante sangrados espontáneos en piel o mucosas, acude al veterinario sin demora.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y se basa en un hemograma que muestre un descenso marcado de plaquetas, junto con pruebas que descarten otras causas: análisis bioquímico, pruebas de coagulación, test serológicos para infecciones por garrapatas y, según el caso, ecografía abdominal. La atención es hospitalaria y se ajusta a cada caso, prescrita por el veterinario. En sangrados muy importantes pueden ser necesarias transfusiones.
Prevención
No hay vacuna específica. Las medidas más efectivas pasan por prevenir las causas secundarias: protección antiparasitaria rigurosa frente a garrapatas y otros vectores, vacunación adecuada y evitar la exposición a tóxicos. En perros ya tratados, las revisiones periódicas permiten ajustar el tratamiento y detectar recaídas precoces.
Razas con mayor incidencia
Se ha descrito mayor predisposición en razas como el Cocker Spaniel Inglés, el Caniche, el Old English Sheepdog y el Pastor Alemán. Suele afectar más a hembras de edad media, aunque cualquier perro puede desarrollarla.
Tras la enfermedad
Con tratamiento adecuado, muchos perros recuperan cifras de plaquetas en un plazo razonable y pueden retomar su vida normal. Algunos casos requieren mantener terapia inmunomoduladora durante meses, con reducción progresiva bajo supervisión veterinaria. Las recaídas son posibles, por lo que el seguimiento continuado es importante.