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Enfermedad

Tumores mamarios caninos

Sistema

oncologico

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Bultos en la cadena mamaria
  • Crecimiento progresivo
  • Úlceras
  • Pérdida de peso si hay metástasis

¿Qué es?

Los tumores mamarios son una de las neoplasias más frecuentes en las perras, sobre todo a partir de los 7-8 años. Se forman en las glándulas de la cadena mamaria (cinco a cada lado del abdomen y el pecho) por un crecimiento anormal de sus células. Aproximadamente la mitad son benignos y la otra mitad malignos, aunque la proporción exacta varía entre estudios.

La influencia hormonal es clave: los celos repetidos en perras enteras se asocian a un mayor riesgo. Por eso, la edad temprana de esterilización es uno de los factores de prevención más estudiados. En perros macho son muy raros, pero existen.

Cómo se manifiesta

El signo característico es la aparición de uno o varios bultos en la cadena mamaria, normalmente palpables al acariciar a la perra. Pueden ser desde pequeños nódulos del tamaño de un guisante hasta masas grandes, firmes o blandas, con o sin afectación de la piel. Algunos crecen muy lentamente y otros lo hacen en pocas semanas.

Los tumores malignos pueden ulcerarse, sangrar, fijarse a planos profundos y, con el tiempo, dar metástasis a ganglios cercanos y a los pulmones. La aparición de varios nódulos en la misma perra es relativamente frecuente, y cada uno puede tener un comportamiento distinto.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y comienza por la exploración cuidadosa de toda la cadena mamaria. Suele completarse con análisis de sangre, radiografías de tórax (para descartar metástasis) y, en muchos casos, ecografía. La biopsia tras la cirugía confirma el tipo concreto y orienta el pronóstico. El tratamiento más habitual es la cirugía de extirpación, y el alcance (nodular, regional o mastectomía completa) y la conveniencia de tratamientos adicionales los ajusta el veterinario a cada caso.

Prevención

No hay vacuna. La esterilización temprana, antes de los primeros celos, reduce de forma muy significativa el riesgo. En perras adultas, palpar regularmente la cadena mamaria durante las caricias y consultar cualquier bulto cuanto antes es la mejor estrategia para detectarlos pronto.

Razas con mayor incidencia

Se ha descrito mayor incidencia en razas como el Caniche, el Cocker Spaniel Inglés, el Pastor Alemán, el Yorkshire Terrier y el Teckel, aunque cualquier perra entera de edad media o avanzada está en riesgo.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende del tipo de tumor, su tamaño en el momento del diagnóstico y la presencia o no de metástasis. Los tumores benignos extirpados a tiempo no suelen reaparecer en el mismo punto. En tumores malignos, una detección temprana mejora notablemente la supervivencia. El seguimiento posterior con revisiones periódicas es esencial para detectar nuevas masas a tiempo.