Úlcera gastroduodenal canina
Otros nombres: Úlcera péptica
Sistema
digestivo
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Vómito con sangre
- Heces oscuras alquitranadas
- Dolor abdominal
- Anemia
¿Qué es?
La úlcera gastroduodenal canina es una lesión profunda en la pared del estómago o del primer tramo del intestino delgado (duodeno), donde el ácido del estómago erosiona la mucosa hasta dejar una herida que sangra. Es una condición seria que requiere atención veterinaria.
Las causas más frecuentes son el uso prolongado de antiinflamatorios sin control veterinario, situaciones de estrés fisiológico extremo (cirugías mayores, shock, traumatismos), enfermedades sistémicas como la insuficiencia renal o hepática, ciertos tumores y algunas infecciones gástricas.
Cómo se manifiesta
El signo más alarmante es el vómito con sangre, que puede ser de color rojo vivo o tener aspecto de “posos de café” (sangre digerida). Las heces se vuelven oscuras, casi negras y brillantes, con olor muy fuerte: es la sangre digerida que pasa al intestino, lo que se llama melena.
También puede haber dolor abdominal (postura encorvada, reluctancia a moverse), apatía, pérdida de apetito y palidez de las mucosas por la pérdida de sangre.
Diagnóstico y atención
Si tu perro vomita sangre o tiene heces muy oscuras, acude al veterinario sin demora. Aunque haya episodios leves entre medias, las úlceras pueden perforarse y causar una peritonitis, una emergencia vital.
El diagnóstico es competencia del veterinario y suele combinar analítica, ecografía y, en muchos casos, endoscopia digestiva para visualizar directamente la lesión y tomar biopsias. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, e incluye siempre identificar y controlar la causa subyacente.
Prevención
No dar nunca antiinflamatorios humanos al perro sin indicación veterinaria, ni siquiera “una pastilla” ocasional. Si tu perro toma medicación antiinflamatoria de forma prolongada por otra patología (artrosis, por ejemplo), sigue siempre la pauta y los controles del veterinario. Vigila los cambios en las heces y consulta ante cualquier vómito repetido.
Tras la enfermedad
Con tratamiento adecuado y eliminación del factor desencadenante, la mayoría de las úlceras cicatrizan en varias semanas. El seguimiento veterinario es importante para confirmar la curación y para manejar la causa subyacente. Las recidivas son posibles si el factor causante no se controla.