Vaginitis canina
Sistema
reproductor
Severidad
leve
Contagiosa
No
Edad típica
joven
Síntomas principales
- Secreción vaginal
- Lamido genital frecuente
- Atracción de machos sin estar en celo
¿Qué es?
La vaginitis es la inflamación de la mucosa de la vagina. Es relativamente frecuente en perras de cualquier edad, pero tiene dos picos clásicos: las “vaginitis juveniles” en hembras antes del primer celo, y las vaginitis del adulto, asociadas a infecciones urinarias bajas, cuerpos extraños o alteraciones anatómicas.
En muchos casos no es una enfermedad grave en sí, sino la señal de que algo está irritando la zona: bacterias del entorno, restos de orina por anatomía vulvar concreta, o una infección urinaria que se extiende al vestíbulo vaginal.
Cómo se manifiesta
El signo más típico es una secreción vaginal, generalmente blanquecina o amarillenta, que el tutor encuentra en la cama o en el suelo, o ve directamente al observar la vulva. La perra se lame con frecuencia la zona y puede frotar la parte trasera contra el suelo.
Es habitual que los machos de la zona muestren interés sin que la perra esté en celo, algo que puede confundir al tutor. En la mayoría de los casos no hay fiebre ni alteración del estado general; sólo molestia local.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario, que suele combinar la exploración con citologías vaginales, análisis y cultivo de orina y, en casos recurrentes, ecografía o estudios endoscópicos para descartar malformaciones o cuerpos extraños.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. En las vaginitis juveniles a menudo basta con higiene básica y esperar al primer celo, que resuelve muchos casos. En las del adulto, se aborda la causa subyacente identificada.
Prevención
Más que prevención específica, la clave es consultar pronto ante secreciones vaginales o lamido genital persistente, y mantener una higiene básica de la zona, sobre todo en perras con anatomía vulvar que predispone a acumular humedad y restos de orina.
Tras la enfermedad
La mayoría de los casos se resuelve bien. Las recurrencias suelen indicar que hay una causa subyacente no resuelta (infección urinaria de repetición, vulva recogida, cuerpo extraño, anatomía especial), por lo que conviene insistir en el diagnóstico antes de aceptar un patrón de “vaginitis crónicas”. Las perras con vaginitis juvenil suelen quedar perfectamente al madurar.