Carea Leonés
También conocido como: Pastor Leonés
Origen
España
Tamaño
mediano
Peso
12–18 kg
Altura
42–55 cm
Esperanza de vida
12–15 años
Temperamento
Descripción general
El Carea Leonés es una raza pastora autóctona de la provincia de León y de las comarcas vecinas de Zamora, Palencia y norte de Castilla. Su función ancestral ha sido conducir y mover el rebaño durante la trashumancia: mientras el Mastín Leonés se ocupaba de la defensa frente al lobo, el Carea trabajaba el ganado, agrupándolo, dirigiéndolo por las cañadas y corrigiendo a las reses descarriadas. Esta especialización funcional le ha hecho durante siglos el complemento imprescindible del mastín en la cabaña ovina leonesa.
Como tantas razas pastoras peninsulares, vivió durante generaciones sin estándar escrito, transmitida en los hatos de pastores. A partir de los años noventa, un grupo de aficionados emprendió la catalogación sistemática y la fijación del tipo, distinguiéndolo de otros careas peninsulares como el Carea Castellano-Manchego o el Carea Catalán. La Real Sociedad Canina de España lo reconoce como raza autóctona, con una población estable principalmente vinculada al medio rural leonés.
Características físicas
Es un perro mediano, de líneas elegantes, ágil y atlético, con un aspecto muy adecuado a su trabajo de conducción. La cabeza es proporcionada al cuerpo, con un cráneo plano y un hocico recto y de longitud media. Los ojos son medianos, expresivos, con frecuencia de distinto color (uno azul, uno avellana) en los ejemplares merle. Las orejas son medianas, triangulares, y se llevan caídas o semierguidas según el ejemplar.
El cuerpo es ligeramente más largo que alto, con un pecho profundo y unas extremidades secas y resistentes. La cola es larga y se lleva colgando con la punta ligeramente curvada en reposo, levantada en actividad. El pelaje es de longitud media, denso y de textura áspera, con una capa interna que aísla del frío leonés. La capa merle es muy frecuente, especialmente en sus variantes azul merle y negro merle, con manchas fuego y, a menudo, marcas blancas.
Carácter y comportamiento
El Carea Leonés es un perro inteligente, despierto y profundamente trabajador. Como buen pastor, tiene una capacidad de aprendizaje sobresaliente, una atención constante al entorno y un instinto de conducción muy desarrollado. Es de esos perros que parecen anticiparse a lo que va a ocurrir antes de que ocurra.
Con su tutor es leal y muy ligado a la persona con quien trabaja. Con los niños suele ser paciente y atento, aunque su instinto de pastoreo puede traducirse en intentos de “agrupar” a los más pequeños mediante mordiscos suaves al tobillo si no se ha trabajado este aspecto. Con extraños es reservado y avisa con ladridos claros, sin agresividad gratuita.
Con otros perros es generalmente sociable, herencia del trabajo en equipo con otros careas y mastines en el ganado. Con animales pequeños hay que canalizar bien el instinto de conducción desde cachorro. Es un perro con una de las mejores facilidades de entrenamiento entre las razas españolas, pero esa misma inteligencia exige un tutor que sepa ofrecerle estímulo mental constante: un Carea aburrido inventa tareas por su cuenta, casi nunca compatibles con la vida del salón.
Cuidados específicos
- Ejercicio: entre 90 y 120 minutos diarios, idealmente con trabajo variado y no sólo paseo lineal. Disfruta del agility, el pastoreo recreativo, el frisbee y los juegos de búsqueda.
- Alimentación: dieta equilibrada ajustada a su nivel de actividad. No es propenso a la obesidad si se mantiene activo.
- Pelaje: cepillado dos veces por semana, diario en muda. Es una capa funcional, no exige peluquería.
- Mental: estímulo mental tan importante como el ejercicio físico. Aprende rápido, así que las sesiones deben ser variadas y siempre con motivación.
Convivencia
El Carea Leonés encaja idealmente en hogares rurales o en familias muy activas con experiencia en razas pastoras, capaces de cubrir su nivel de ejercicio y de estímulo mental. La vida en piso es posible si se asume ese compromiso diario, pero no es la primera opción. Tolera regular la soledad: prefiere acompañar y trabajar. Es una raza generalmente sana, sin predisposiciones específicas recogidas en su estándar, aunque por la alta frecuencia del gen merle en la raza conviene asegurar que la cría respete las indicaciones genéticas y mantener las revisiones rutinarias con tu veterinario, especialmente de oídos y vista, a lo largo de la vida del perro.