Galgo Español
También conocido como: Spanish Greyhound
Origen
España
Tamaño
grande
Peso
20–30 kg
Altura
60–70 cm
Esperanza de vida
12–15 años
Grupo FCI
Grupo 10 — Lebreles
Temperamento
Descripción general
El Galgo Español es una de las razas autóctonas más antiguas de la Península Ibérica. Sus antepasados llegaron probablemente con los pueblos celtas y se cruzaron durante siglos con lebreles norteafricanos traídos por los árabes durante la Edad Media. Estaba ya bien establecido en Castilla en tiempos de Alfonso X el Sabio, que lo menciona en el Libro de la Montería.
Durante siglos su función fue cazar liebres a vista en campo abierto, sobre todo en Castilla y Andalucía. Esa función sigue presente hoy en la caza tradicional, aunque la raza se ha popularizado también como perro de compañía. Lamentablemente, el abandono masivo al final de cada temporada de caza ha hecho que muchos galgos acaben en protectoras, donde constituyen una de las razas más representadas.
Características físicas
Es un perro grande, esbelto y aerodinámico, con un cuerpo claramente diseñado para la carrera de velocidad. La cabeza es larga, estrecha y plana, con un cráneo poco abombado y un hocico afilado. Los ojos son almendrados, pequeños y de expresión tranquila. Las orejas son finas, en forma de rosa cuando están relajadas y semi-erguidas en alerta.
El cuerpo es muy alargado, con un pecho profundo pero estrecho, un vientre muy recogido y unas patas largas y delgadas pero musculadas. La cola es larga, fina y se lleva baja. El pelaje es corto, fino y liso en la mayoría de ejemplares; existe también la variedad de pelo semilargo, menos común. La gama de colores es muy amplia y admite todas las combinaciones.
Carácter y comportamiento
El Galgo Español es un perro tranquilo, sensible y profundamente noble. En casa pasa la mayor parte del tiempo durmiendo: una vez cubierto el ejercicio, es uno de los compañeros más relajados que pueden encontrarse, lo que sorprende a tutores que esperan a un atleta hiperactivo.
Con la familia es muy cariñoso, especialmente con la persona de referencia. Suele formar vínculos rápidos y agradecidos, sobre todo en ejemplares procedentes de protectora con experiencias previas duras. Con extraños se muestra reservado pero no agresivo: prefiere alejarse a enfrentarse.
Con niños es paciente y tolerante, siempre que no le tiren del rabo o las orejas (su sensibilidad física es alta). Con otros perros suele convivir bien, pero su instinto persecutor con animales pequeños (gatos, conejos, liebres) es muy fuerte y exige gestión cuidadosa.
En entrenamiento aprende, pero a su ritmo. Los métodos basados en la presión lo bloquean rápido; el refuerzo positivo y la paciencia sí funcionan.
Cuidados específicos
- Ejercicio: entre 45 y 60 minutos diarios, con al menos una sesión de carrera libre en zona segura y cerrada. Una vez liberada la energía, es un perro tranquilo en casa.
- Alimentación: dieta de calidad ajustada. Estructura naturalmente delgada: el aspecto “huesudo” del galgo en forma es normal y no debe alarmar.
- Pelaje: cepillado semanal con guante de goma. Mantenimiento mínimo. Es un perro friolero por su escasa grasa subcutánea: en invierno agradece un abrigo.
- Mental: sesiones cortas, paciencia, mucha confianza. Especialmente en galgos adoptados, dar tiempo de adaptación es clave.
Convivencia
El Galgo encaja sorprendentemente bien en piso urbano: necesita ejercicio intenso pero corto, y en casa duerme casi todo el día. Tolera la soledad mejor que muchas razas, pero prefiere la compañía. Es una raza generalmente sana y longeva. Por su anatomía, las anestesias requieren protocolos específicos para galgos (sensibilidad a ciertos sedantes): hace recomendable consultar con tu veterinario antes de cualquier intervención para asegurar que conoce esta particularidad.