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Raza

Rastreador Brasileiro

También conocido como: Brazilian Tracker, Urrador

Rastreador Brasileiro
Imagen: Wikimedia Commons · Wikimedia Commons — CC BY-SA 4.0

Origen

Brasil

Tamaño

grande

Peso

20–25 kg

Altura

55–67 cm

Esperanza de vida

10–13 años

Grupo FCI

Grupo 6 — Perros sabuesos y rastreadores

Temperamento

noblevalienteequilibradoresistentetrabajador

Descripción general

El Rastreador Brasileiro es un sabueso brasileño tricolor desarrollado a mediados del siglo XX por el criador Oswaldo Aranha Filho, a partir del cruce de sabuesos americanos (American Foxhound, Coonhound) con otros perros de rastro. Su objetivo era obtener un sabueso adaptado al terreno y al clima del interior brasileño, capaz de seguir el rastro de jaguar y otras presas grandes en condiciones tropicales. La raza llegó a estar reconocida por la FCI en 1967.

Una epidemia y un envenenamiento por insecticidas en una de las principales criaderas diezmó la población hasta el punto de que la FCI canceló el reconocimiento en 1973. Durante décadas se consideró extinguida. A partir de los años 1990, un grupo de criadores brasileños trabajó pacientemente para reconstruir la raza a partir de ejemplares descendientes de las líneas originales, hasta que la FCI volvió a reconocer al Rastreador Brasileiro en 2013.

Características físicas

Es un perro grande, atlético y musculoso, con la silueta clásica del sabueso de rastro. La cabeza es alargada, con un cráneo amplio y un hocico recto y fuerte. Los ojos son medianos, oscuros y de expresión serena. Las orejas son largas, finas y caídas a los lados de la cabeza, marca de casa de los sabuesos.

El cuerpo es musculoso y bien proporcionado, con un pecho profundo y un lomo fuerte. La cola es de longitud media, llevada alegre durante el trabajo. El pelaje es corto, liso, denso y pegado al cuerpo. La capa más característica es el tricolor (negro con marcas fuego y blanco) y el negro fuego con blanco, en distribución variable.

Carácter y comportamiento

El Rastreador Brasileiro es un perro noble, valiente y muy equilibrado. Su temperamento combina el aplomo del sabueso de rastro con la resistencia heredada de sus antepasados de caza mayor. Es seguro de sí mismo, paciente y sin tendencia a la nerviosidad.

Con la familia es leal y cariñoso, especialmente con los niños del hogar, con quienes muestra una paciencia muy típica de las razas de jauría. Con extraños es cordial: no es la raza de guarda y acepta visitas sin desconfianza.

Con otros perros es generalmente sociable, fruto del trabajo en grupo de sus antepasados. Con animales pequeños se activa el instinto cazador, así que conviene supervisar. Es inteligente y aprende, pero su olfato y su independencia hacen que prefiera tomar sus propias decisiones cuando hay un rastro interesante. Necesita un tutor con paciencia para el adiestramiento.

Cuidados específicos

  • Ejercicio: mínimo 90 minutos diarios en entorno amplio, preferiblemente con espacio para rastrear y trotar. La actividad mental olfativa es esencial.
  • Alimentación: dieta equilibrada ajustada al nivel de actividad. Vigilar la condición física, tiende a perder peso si no se ajusta la ración al gasto real.
  • Pelaje: cepillado semanal con guante o cepillo suave. Muda estacional moderada. No requiere peluquería.
  • Mental: trabajo olfativo variado: rastros largos, búsqueda, mantrailing. Sin estímulo, se aburre con facilidad.

Convivencia

El Rastreador Brasileiro encaja en hogares rurales o casas con jardín amplio en entorno cálido o templado. No es una raza para piso urbano: su nivel de actividad, su vocalización y su instinto de rastro encajan mal con la vida en interior. Tolera regular la soledad si tiene espacio y compañía animal, pero prefiere acompañar a su tutor. Es una raza generalmente sana, sin predisposiciones marcadas reconocidas, lo que no exime de las revisiones veterinarias rutinarias recomendables.