Saluki
También conocido como: Galgo Persa
Origen
Oriente Medio
Tamaño
grande
Peso
18–29 kg
Altura
58–71 cm
Esperanza de vida
12–14 años
Grupo FCI
Grupo 10 — Lebreles
Temperamento
Descripción general
El Saluki es uno de los lebreles más antiguos y nobles del mundo. Aparece representado en jeroglíficos del Antiguo Egipto y se considera “el perro real de Egipto”. Sus antepasados acompañaron a las tribus beduinas del desierto durante milenios, cazando gacelas y otras presas veloces en el Creciente Fértil.
Las tribus árabes nunca lo consideraron impuro (a diferencia de otros perros): se le permitía entrar en las tiendas y compartir el agua de sus dueños. Hoy es ante todo una raza de compañía elegante para tutores que aprecien su carácter independiente.
Características físicas
Es un perro grande, esbelto y aerodinámico, con líneas extraordinariamente elegantes. La cabeza es larga y estrecha, con un cráneo plano y un hocico afilado. Los ojos son almendrados, ámbar oscuro y de mirada profunda. Las orejas son largas, caídas y con flecos.
El cuerpo es alargado y esbelto, con un pecho profundo y un vientre muy recogido. Las patas son largas y delgadas. La cola es larga y fina, llevada baja con un característico curva en la punta. Existen dos variedades: pelo medio con flecos en orejas, patas y cola (la más común), y pelo liso sin flecos.
Carácter y comportamiento
El Saluki es digno, reservado y muy sensible. Con la familia es leal y muy apegado, generalmente a una persona de referencia. Con extraños es distante.
Con niños suele ser paciente y tolerante si la convivencia es respetuosa. Con animales pequeños su instinto persecutor es muy fuerte.
Es independiente y muy sensible. La obediencia ciega no es su estilo; el refuerzo positivo y la paciencia funcionan.
Cuidados específicos
- Ejercicio: entre 60 y 90 minutos diarios con carrera libre.
- Alimentación: dieta de calidad. Estructura naturalmente delgada.
- Pelaje: cepillado dos veces por semana. Friolero.
- Mental: paciencia, refuerzo positivo.
Convivencia
El Saluki encaja en hogares tranquilos con acceso a zonas donde pueda correr libre. Como otros lebreles, las anestesias requieren protocolos específicos: hace recomendable consultar con tu veterinario antes de cualquier intervención.