Desprendimiento de retina canino
Sistema
sensorial
Severidad
crítica
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Pérdida de visión súbita
- Pupilas dilatadas
- Tropiezos al moverse
¿Qué es?
El desprendimiento de retina es la separación de la retina (la capa interna del ojo, sensible a la luz) de las estructuras que la sostienen y alimentan. Cuando se separa, la retina deja de recibir oxígeno y, si la situación se prolonga, sus células empiezan a morir. El resultado es una pérdida de visión que puede ser súbita y bilateral.
Las causas son variadas: hipertensión arterial (frecuente en perros mayores con enfermedad renal o cardíaca), traumatismos, alteraciones oculares hereditarias, inflamaciones graves o algunas enfermedades infecciosas. En muchos casos el desprendimiento es la primera señal visible de un problema sistémico.
Cómo se manifiesta
El signo más llamativo es una pérdida de visión súbita: el perro tropieza con objetos, no responde al gesto, se queda quieto y desorientado en casa. Las pupilas suelen verse muy dilatadas y no reaccionar bien a la luz. A veces se aprecia un cambio de color en el fondo del ojo, visible para el veterinario.
Hay perros que toleran sorprendentemente bien la ceguera súbita gracias al olfato y al oído, pero el cuadro siempre es una urgencia.
Diagnóstico y atención
El veterinario explora el fondo de ojo y suele medir la tensión arterial del perro: una crisis hipertensiva no detectada es una causa muy frecuente. Según los hallazgos, indica analíticas para buscar enfermedad renal, cardíaca o endocrina de fondo. El tratamiento es competencia del veterinario y se centra en controlar la causa subyacente, además del manejo local del ojo.
Ante cualquier ceguera súbita o pupilas muy dilatadas, acude a urgencias. Cada hora cuenta para intentar recuperar visión.
Prevención
La principal medida es el seguimiento veterinario de los perros mayores y de aquellos con enfermedad renal, cardíaca o endocrina conocida, controlando la tensión arterial. En razas predispuestas, las revisiones oftalmológicas periódicas también ayudan.
Razas con mayor incidencia
Shih Tzu y Cocker Spaniel Inglés se citan entre las más predispuestas a ciertas formas de desprendimiento. Existen además formas hereditarias descritas en otras razas.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende del tiempo transcurrido y de la causa. Si se actúa pronto y la retina logra reaplicarse, puede recuperarse parte de la visión. En otros casos la ceguera queda como secuela, y el seguimiento se centra en mantener la calidad de vida y controlar la enfermedad de base.