Dilatación-vólvulo gástrico
Otros nombres: Torsión gástrica, GDV
Sistema
digestivo
Severidad
crítica
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Abdomen distendido
- Náuseas improductivas
- Salivación excesiva
- Inquietud
- Colapso
¿Qué es?
La dilatación-vólvulo gástrico, conocida por sus siglas en inglés GDV o popularmente como “torsión de estómago”, es una de las urgencias veterinarias más graves que existen. El estómago se llena de gas y líquido (dilatación) y, en muchos casos, gira sobre su eje (vólvulo), atrapando su contenido y cortando la circulación de la zona.
La situación deteriora al animal a una velocidad asombrosa: en pocas horas puede instaurarse un shock que comprometa la vida. Sin cirugía urgente, la mortalidad es muy alta. Aunque la causa exacta no se conoce, se asocia a factores como la conformación profunda del tórax, las comidas únicas muy abundantes, el ejercicio intenso justo después de comer y el temperamento ansioso.
Cómo se manifiesta
El cuadro empieza casi siempre por la tarde-noche, tras la comida principal. El perro se muestra inquieto, intenta vomitar sin éxito (náuseas improductivas: arcadas que sólo expulsan saliva espumosa) y empieza a salivar abundantemente. El abdomen se distiende de forma visible, en especial detrás de las últimas costillas, y al palparlo se nota tenso como un tambor.
A medida que avanza, el animal se debilita, las encías palidecen, la respiración se acelera y puede llegar al colapso. Es uno de los pocos cuadros en los que el reloj juega claramente en contra.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario. La sospecha clínica suele bastar para actuar, y se confirma con una radiografía abdominal sencilla. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, pero implica estabilización urgente con fluidos y descompresión del estómago, seguida de cirugía para devolver el órgano a su posición y, habitualmente, fijarlo a la pared abdominal para evitar recidivas (gastropexia).
Si tu perro presenta arcadas sin vomitar, salivación intensa, abdomen distendido o inquietud marcada tras comer, acude a urgencias veterinarias de inmediato. Es una urgencia absoluta.
Prevención
Reduce el riesgo con varias medidas combinadas: reparte la ración diaria en dos o tres tomas en lugar de una sola, evita el ejercicio intenso en la hora previa y posterior a la comida, controla la ingesta de agua si bebe muy rápido y no eleves el comedero salvo indicación veterinaria (la evidencia sobre los comederos altos es contradictoria). En razas predispuestas, muchos veterinarios proponen la gastropexia preventiva durante la castración o esterilización.
Razas con mayor incidencia
Es especialmente frecuente en razas grandes y gigantes con tórax profundo: gran danés, san bernardo, weimaraner, dóberman, pastor alemán, setter irlandés y caniche estándar, entre otras. La edad media de aparición está entre los 5 y los 10 años, y el riesgo aumenta si hay antecedentes familiares.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende mucho de la rapidez con que se actúe y de si ha habido daño en el bazo o necrosis en la pared del estómago. Si la cirugía se hace pronto y sin complicaciones, muchos perros se recuperan plenamente. El postoperatorio requiere dieta específica, reposo y controles periódicos. La gastropexia, cuando se realiza, reduce drásticamente la probabilidad de un nuevo vólvulo.