PetNova
Enfermedad

Glaucoma canino

Sistema

sensorial

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • Ojo rojo y doloroso
  • Pupila dilatada
  • Córnea azulada
  • Lagrimeo
  • Pérdida de visión súbita

¿Qué es?

El glaucoma es un aumento de la presión dentro del ojo que daña progresivamente las estructuras encargadas de la visión, en particular el nervio óptico y la retina. En condiciones normales, el ojo produce y drena un líquido (humor acuoso) en equilibrio constante; cuando el drenaje falla, la presión sube y aparece el cuadro.

Existe el glaucoma primario, en el que el sistema de drenaje del ojo presenta una alteración hereditaria, y el secundario, que aparece tras otra enfermedad ocular (luxación del cristalino, inflamación intraocular, tumor o trauma). Es una urgencia oftalmológica: cada hora que pasa con presión elevada se traduce en daño irreversible.

Cómo se manifiesta

El ojo afectado se ve rojo, lagrimea más de lo normal y la córnea puede adquirir un tono azulado o turbio. La pupila suele estar dilatada y no responde bien a la luz. El perro muestra signos de dolor: entrecierra el ojo, lo evita al tocarlo, frota la cara contra el suelo o muebles, está más apático y, en ocasiones, deja de comer. La pérdida de visión puede ser muy rápida.

Cuando el glaucoma se mantiene en el tiempo, el ojo aumenta de tamaño (buftalmia). Ante un ojo doloroso, rojo y con cambio brusco de aspecto, acude a urgencias veterinarias sin demora.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario, preferiblemente con derivación a un oftalmólogo veterinario. La medición de la presión intraocular con un tonómetro confirma el cuadro y permite seguir su evolución; se completa con exploración del fondo de ojo, gonioscopia y, si procede, ecografía ocular. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, con dos objetivos: bajar la presión cuanto antes y manejar la causa subyacente.

Prevención

No hay vacuna. En razas predispuestas, revisiones oftalmológicas periódicas permiten detectar a tiempo signos de un sistema de drenaje anómalo. En perros con glaucoma confirmado en un ojo, es habitual establecer un manejo preventivo en el ojo sano por su elevado riesgo de desarrollar el cuadro también.

Razas con mayor incidencia

Se ha descrito mayor predisposición en razas como el Cocker Spaniel Americano, el Basset Hound, el Shar Pei, el Husky Siberiano, el Chow Chow y varios terriers. En estas razas, conviene incluir el control ocular dentro de las revisiones rutinarias.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende de la rapidez en iniciar el tratamiento y del tipo concreto. En ojos con visión conservada, un control adecuado de la presión puede mantenerla durante meses o años. En ojos ya ciegos y dolorosos, el objetivo es retirar el dolor: para ello existen procedimientos quirúrgicos que valora el oftalmólogo veterinario. Aun sin visión, un perro con un ojo bien manejado mantiene una calidad de vida muy buena.