PetNova
Enfermedad

Hidrocefalia canina

Sistema

nervioso

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

cachorro

Síntomas principales

  • Cabeza con forma abombada
  • Retraso mental
  • Convulsiones
  • Marcha en círculos
  • Ojos en posición ventral

¿Qué es?

La hidrocefalia canina es una acumulación anormal de líquido cefalorraquídeo dentro de las cavidades del cerebro (ventrículos). En condiciones normales, ese líquido circula y se reabsorbe de forma equilibrada; cuando se bloquea o se produce en exceso, la presión aumenta y el tejido cerebral se comprime contra el cráneo.

Existen formas congénitas, presentes desde el nacimiento (sobre todo en razas pequeñas y braquicéfalas), y formas adquiridas, secundarias a infecciones, tumores o traumatismos. Las consecuencias dependen de la edad del perro, la velocidad con que se desarrolla y el grado de presión sobre el cerebro.

Cómo se manifiesta

En cachorros con hidrocefalia congénita, lo más visible es una cabeza abombada y desproporcionadamente grande, a menudo con la fontanela todavía abierta, y los ojos desviados hacia abajo y afuera (signo del “sol poniente”). Pueden mostrar dificultad para aprender órdenes, desorientación, marcha en círculos, salivación, convulsiones y retraso del crecimiento.

En adultos, los síntomas son neurológicos y progresivos: cambios de comportamiento, pérdida de coordinación, convulsiones, alteraciones de la visión o del equilibrio. La intensidad varía mucho de un caso a otro.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y suele requerir pruebas de imagen como la ecografía cerebral en cachorros con fontanela abierta, o la tomografía y la resonancia magnética para confirmar la dilatación ventricular y descartar causas subyacentes. La exploración neurológica detallada es fundamental.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Existen opciones médicas para el manejo de la presión y opciones quirúrgicas (derivación o “shunt”) para casos seleccionados. La decisión depende del estado del perro, el grado de afectación y el pronóstico estimado.

Prevención

La forma congénita tiene base genética y no es prevenible en el individuo afectado, aunque la cría responsable es clave para reducir su prevalencia. La forma adquirida pasa por prevenir traumatismos craneales, vacunar al día y consultar pronto ante cualquier signo neurológico.

Razas con mayor incidencia

Las razas pequeñas y braquicéfalas concentran la mayoría de los casos congénitos: Chihuahua, Yorkshire Terrier, Maltés, Pomerania, Carlino, Bulldog Inglés, Boston Terrier y Lhasa Apso. El cráneo en forma de cúpula del Chihuahua es especialmente predisponente.

Tras la enfermedad

El pronóstico es muy variable. Los casos leves bien manejados pueden permitir una vida con limitaciones aceptables. Los casos graves o de diagnóstico tardío tienen un pronóstico más reservado. Tu veterinario te ayudará a valorar la calidad de vida y a tomar decisiones con toda la información.