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Enfermedad

Osteocondritis disecante

Otros nombres: OCD

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

cachorro

Síntomas principales

  • Cojera tras ejercicio
  • Inflamación articular
  • Dolor a la palpación

¿Qué es?

La osteocondritis disecante (OCD) es una alteración del desarrollo del cartílago articular en cachorros de razas grandes y gigantes. Por causas no completamente conocidas, una zona del cartílago no se osifica correctamente: se engrosa, sufre micro-roturas y, finalmente, un fragmento puede desprenderse y quedar libre dentro de la articulación, comportándose como un “ratón articular” que daña las superficies.

Las articulaciones más afectadas son el hombro, el codo, la rodilla y el tarso. Existe predisposición genética y la enfermedad se ve favorecida por el crecimiento rápido y la sobrealimentación en cachorros de razas grandes.

Cómo se manifiesta

El signo principal es la cojera en uno de los miembros, que aparece entre los 4 y los 10 meses de vida. La cojera empeora con el ejercicio y mejora con el reposo, aunque rara vez desaparece del todo. La articulación afectada suele estar inflamada y dolorida a la manipulación.

Puede ser bilateral, con cojera más marcada en una pata y “rigidez” en la otra. Sin tratamiento, suele evolucionar a artrosis precoz importante.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario. La exploración ortopédica detecta dolor a la flexión y extensión; las radiografías y, a menudo, el TC o la artroscopia confirman la lesión y permiten planificar el tratamiento. Acude al veterinario si tu cachorro de raza grande cojea de forma persistente o intermitente.

El tratamiento de elección es habitualmente quirúrgico, mediante artroscopia o cirugía abierta para retirar el fragmento y limpiar la articulación. La decisión la toma el cirujano ortopédico veterinario.

Prevención

La prevención más eficaz es alimentar al cachorro de raza grande con un pienso específicamente formulado para crecimiento de razas grandes, respetar las cantidades, evitar el sobrepeso y controlar la intensidad del ejercicio durante el crecimiento (sin saltos repetidos, sin carreras prolongadas en duro). La elección del criador, con cribado de las líneas afectadas, también pesa.

Razas con mayor incidencia

Está bien documentada en el Labrador Retriever, el Golden Retriever, el Rottweiler, el Gran Danés, el San Bernardo y el Pastor Alemán, entre otras razas grandes y gigantes. Los machos se ven afectados con mayor frecuencia que las hembras.

Tras la enfermedad

Con cirugía precoz y rehabilitación adecuada, muchos perros recuperan una buena función articular. La aparición de cierto grado de artrosis con los años es lo habitual, pero suele manejarse bien con control del peso, ejercicio adaptado y revisiones veterinarias. El tutor debe mantener al perro en peso de por vida y adaptar la actividad a la articulación afectada.