Osteosarcoma canino
Sistema
oncologico
Severidad
crítica
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Cojera persistente que empeora
- Inflamación ósea localizada
- Dolor intenso al palpar
- Fracturas patológicas
¿Qué es?
El osteosarcoma es el tumor óseo maligno más frecuente en el perro. Aparece sobre todo en los huesos largos de las extremidades, cerca de las articulaciones (muñeca, codo, hombro, rodilla, tobillo). El hueso afectado se debilita progresivamente, por lo que el dolor es muy intenso y, en algunos casos, llega a fracturarse sin un golpe que lo justifique.
Es un tumor agresivo: incluso cuando “se ve sólo en una pata”, la mayoría de casos ya tienen micrometástasis (células sueltas que han viajado al pulmón) en el momento del diagnóstico, aunque no se vean todavía en las radiografías. No es contagioso. Es claramente más frecuente en razas de talla grande y gigante.
Cómo se manifiesta
El primer signo suele ser cojera persistente que no mejora con reposo o antiinflamatorios habituales y que empeora con el tiempo. A menudo aparece una inflamación dura y caliente en la zona afectada, muy dolorosa al palpar. El perro empieza a apoyar mal la pata, pierde masa muscular en ella y, en casos avanzados, puede fracturarse el hueso ante un movimiento normal.
Cualquier cojera que no mejora en una o dos semanas en un perro de raza grande debe valorarse por el veterinario.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario. Se apoya en radiografía de la zona afectada (con un patrón muy característico), radiografía torácica para buscar metástasis pulmonares, análisis de sangre y, en muchos casos, biopsia para confirmar el tipo de tumor.
El plan oncológico lo establece el veterinario y suele combinar cirugía (amputación o, en casos seleccionados, cirugías de preservación del miembro), quimioterapia para retrasar la aparición de metástasis y control intenso del dolor. El control del dolor es prioritario desde el primer momento.
Prevención
No existe una forma documentada de prevenir el osteosarcoma. Mantener al perro en peso adecuado y revisar cualquier cojera persistente son medidas razonables de detección precoz.
Razas con mayor incidencia
Es claramente más frecuente en razas grandes y gigantes: Gran Danés, San Bernardo, Rottweiler, Irish Wolfhound, Dóberman, Lebrel, Greyhound, entre otras.
Tras la enfermedad
El pronóstico es serio, pero un plan adecuado mejora significativamente la calidad y la duración de la vida. La amputación, aunque impacta al tutor, suele liberar al perro de un dolor muy importante: la mayoría se adaptan sorprendentemente bien y vuelven a moverse con normalidad. El seguimiento incluye revisiones periódicas con radiografía torácica.