Plasmocitoma canino
Sistema
oncologico
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
senior
Síntomas principales
- Bultos cutáneos solitarios
- Lesiones orales o digitales
- Crecimiento rápido
¿Qué es?
El plasmocitoma canino es un tumor formado por células plasmáticas, un tipo de glóbulo blanco productor de anticuerpos. En el perro, la forma más habitual es el plasmocitoma cutáneo extramedular: un tumor único en la piel o en mucosas, generalmente benigno en su comportamiento clínico pese a su nombre técnico de neoplasia.
No es contagioso. A diferencia del mieloma múltiple, otra enfermedad de células plasmáticas pero sistémica y mucho más grave, el plasmocitoma cutáneo suele permanecer localizado y, una vez extirpado, no recidiva en la mayoría de los casos. Aparece sobre todo en perros mayores.
Cómo se manifiesta
El tutor suele notar la aparición de un bulto pequeño (entre medio y dos centímetros, en general), redondeado, bien delimitado, rosado o rojo, de crecimiento más bien rápido. Las localizaciones más típicas son cabeza (incluyendo orejas y labios), miembros y, con menor frecuencia, dedos.
También existen formas mucosas (encía, mucosa bucal) que pueden interferir con la masticación. El estado general del perro se mantiene: el plasmocitoma cutáneo es local y, aunque crezca rápido, no produce síntomas sistémicos. Algunos tumores se ulceran o sangran si se traumatizan.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario, que combina exploración del nódulo, citología por punción y, sobre todo, biopsia tras la extirpación. La inmunohistoquímica confirma el origen plasmocitario cuando hace falta. En perros con plasmocitomas múltiples o con signos generales, se descarta mieloma múltiple mediante analítica completa, electroforesis de proteínas y radiografías esqueléticas.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. La extirpación quirúrgica con márgenes adecuados es habitualmente curativa para los plasmocitomas cutáneos solitarios. El plan oncológico combina cirugía, quimioterapia y/o radioterapia según el tumor y el estadio en las formas atípicas o mucosas más extensas.
Prevención
No existe prevención específica. La revisión periódica de la piel del perro, especialmente a partir de la edad senior, facilita detectar cualquier bulto nuevo y consultar pronto al veterinario para su evaluación.
Razas con mayor incidencia
Cocker Spaniel Inglés, West Highland White Terrier, Yorkshire Terrier, Bóxer y Caniche, entre otras. Las razas pequeñas y medianas de pelo blanco o castaño aparecen sobreesperadas en algunas series.
Tras la enfermedad
El pronóstico de los plasmocitomas cutáneos solitarios es excelente tras la extirpación completa, con bajas tasas de recidiva. Las formas mucosas son más propensas a recidiva local y pueden requerir terapia adicional. El seguimiento veterinario incluye revisiones periódicas de la piel y, en los casos atípicos, descarte de evolución sistémica.