Poliartritis inmunomediada canina
Sistema
inmunitario
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Cojera cambiante en varias articulaciones
- Fiebre intermitente
- Rigidez
- Apatía
¿Qué es?
La poliartritis inmunomediada es una enfermedad en la que el propio sistema inmunitario del perro ataca por error las articulaciones, generando una inflamación que afecta a varias a la vez. Se diferencia de la artrosis (de desgaste) y de las artritis infecciosas porque no hay un germen detrás, sino una respuesta inmunitaria mal dirigida.
Existen formas erosivas, en las que se daña el cartílago a largo plazo, y formas no erosivas, mucho más frecuentes en el perro. Puede aparecer de forma aislada o como reacción a infecciones, ciertos tratamientos previos o enfermedades tumorales que actúan como “detonante” del descontrol inmunitario.
Cómo se manifiesta
El signo más característico es una cojera que cambia de articulación de un día para otro, acompañada de rigidez al levantarse, dificultad para subir escaleras y disminución de la actividad habitual. El perro “se nota viejo de golpe” aunque no lo sea.
Es frecuente la fiebre intermitente, la pérdida de apetito y un decaimiento general que no encaja con la edad. Algunos tutores describen “días buenos y días malos” sin un patrón claro, lo que tiende a retrasar el diagnóstico.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario, que suele combinar la exploración, el análisis de sangre, el estudio del líquido articular de varias articulaciones (artrocentesis) y pruebas para descartar infecciones, enfermedades transmitidas por garrapatas y procesos tumorales. Las radiografías ayudan a diferenciar formas erosivas de no erosivas.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario. Suele requerir un plan prolongado con revisiones para ajustar la pauta a la respuesta clínica y a los controles de seguimiento.
Razas con mayor incidencia
Se ha descrito con cierta predisposición en Spaniel Tibetano, Akita Inu y otras razas spaniel. Sin embargo, puede aparecer en cualquier perro, y la edad de presentación más típica es la adulta joven.
Tras la enfermedad
Con un buen control, muchos perros recuperan una calidad de vida muy aceptable. Es habitual que necesiten seguimiento prolongado para detectar precozmente recaídas y ajustar el manejo. El control del peso, el ejercicio adaptado y la constancia en las revisiones marcan una gran diferencia en el día a día.