Akita Inu
También conocido como: Akita, Japanese Akita
Origen
Japón
Tamaño
grande
Peso
30–45 kg
Altura
58–70 cm
Esperanza de vida
10–13 años
Grupo FCI
Grupo 5 — Perros tipo Spitz y tipo primitivo
Temperamento
Descripción general
El Akita Inu es la raza nacional de Japón, originaria de la prefectura montañosa de Akita, en el norte del país. Durante siglos se usó para cazar oso, jabalí y ciervo en condiciones de frío extremo, lo que explica su robustez y su carácter. Fue declarado Monumento Natural Japonés en 1931, una distinción que protege la pureza de la raza dentro de su país de origen.
La figura más famosa de la raza es Hachikō, el perro que esperó durante nueve años a su tutor fallecido en la estación de Shibuya. Esta historia convirtió al Akita en símbolo internacional de la lealtad canina y popularizó la raza fuera de Asia, donde la FCI la separa hoy del American Akita en dos razas distintas.
Características físicas
Es un perro grande, robusto y bien proporcionado, con una silueta noble y poderosa. La cabeza es ancha y triangular, con un cráneo plano y un hocico recto y proporcionado. Los ojos son pequeños, oscuros y ligeramente oblicuos, con expresión digna y serena. Las orejas son triangulares, pequeñas, erguidas e inclinadas ligeramente hacia adelante.
El cuerpo es compacto, con un pecho profundo y un lomo musculoso. La cola es típica de Spitz: gruesa, peluda y enrollada sobre el lomo. El pelaje es doble: una capa externa lisa y áspera y una capa interna densa y suave que aísla del frío. Los colores admitidos son el rojo leonado, el sésamo, el atigrado y el blanco sólido, todos con “urajiro”: el blanqueado característico en hocico, mejillas, pecho, vientre y patas.
Carácter y comportamiento
El Akita Inu es un perro digno, reservado y profundamente leal. Forma un vínculo intenso con su familia, especialmente con un tutor de referencia, y muestra hacia él una devoción tranquila pero absoluta. No es un perro expansivo: las muestras de afecto son discretas, no zalameras.
Con extraños es reservado por naturaleza. No suele ladrar mucho, pero observa con atención y mantiene distancia. Con otros perros, especialmente del mismo sexo, puede ser intolerante: la convivencia entre dos akitas machos en la misma casa es difícil sin gestión cuidadosa. Su instinto depredador con animales pequeños está bien presente.
Con niños la convivencia exige reglas claras. No es un perro juguetón al estilo del labrador, y no tolera bien los juegos bruscos ni la insistencia. En familias con niños mayores y respetuosos puede funcionar bien.
Es muy inteligente, pero también muy independiente. Aprende rápido y decide si obedece. No es la raza de un primerizo: exige experiencia y firmeza tranquila.
Cuidados específicos
- Ejercicio: entre 60 y 90 minutos diarios. Le gustan los paseos largos con olfato y los terrenos variados. No es un perro especialmente juguetón en parques caninos.
- Alimentación: dieta de calidad. No es propenso al sobrepeso si el ejercicio es regular.
- Pelaje: cepillado dos o tres veces por semana, diario en muda. La muda estacional es muy abundante, el doble pelaje suelta cantidades notables.
- Mental: entrenamiento desde cachorro con normas claras y constancia. Refuerzo positivo, sesiones cortas, mucha socialización controlada con personas y perros desde el primer día.
Convivencia
El Akita encaja en hogares con tutores experimentados, idealmente con jardín y sin otros perros del mismo sexo. Tolera bien la soledad mejor que muchas razas, pero prefiere la compañía. Su predisposición a la displasia de cadera y a algunos problemas autoinmunes hace recomendable consultar con tu veterinario revisiones periódicas, en especial articulaciones y exámenes oftalmológicos a partir de los seis años.
Predisposición a enfermedades
Razas como esta tienen mayor incidencia de las siguientes condiciones. Consulta a tu veterinario para revisiones periódicas.