Displasia de cadera canina
Otros nombres: DC
Sistema
musculoesqueletico
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
joven
Síntomas principales
- Cojera tras ejercicio
- Marcha balanceante
- Dificultad para levantarse
- Pérdida de masa muscular en patas traseras
¿Qué es?
La displasia de cadera canina es un desarrollo defectuoso de la articulación coxofemoral —la cadera—. En lugar de un encaje perfecto entre la cabeza del fémur y la pelvis, la articulación queda laxa y el contacto entre las superficies se vuelve anómalo. Con cada paso se producen microlesiones que, con el tiempo, derivan en artrosis secundaria.
Tiene un fuerte componente genético, modulado por factores ambientales como la alimentación, el ejercicio en el cachorro y el peso. Es una de las enfermedades hereditarias más estudiadas del perro y, por eso, la trazabilidad del cribado en los criadores es una herramienta clave de prevención.
Cómo se manifiesta
Hay dos patrones de presentación. En cachorros y perros jóvenes, suele aparecer cojera intermitente tras el ejercicio, dificultad para levantarse, postura sentada “ladeada”, marcha balanceante de las patas traseras y reluctancia a saltar o subir escaleras. En perros mayores predomina la artrosis secundaria, con rigidez, dolor crónico y pérdida de masa muscular en los muslos.
Algunos perros con cambios radiográficos llamativos toleran muy bien la enfermedad, y otros con cambios leves muestran clínica importante. La correlación radiografía-clínica no es directa.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario y se basa en la exploración ortopédica y, sobre todo, en la radiografía oficial bajo sedación, que permite gradar la displasia según escalas reconocidas internacionalmente (FCI, OFA, PennHIP). Acude al veterinario si tu perro muestra cojera repetida, rigidez tras descanso o dificultad para levantarse.
El tratamiento se ajusta a la edad, severidad y peso, y combina manejo conservador y, en algunos casos, opciones quirúrgicas. La decisión concreta la toma el cirujano ortopédico veterinario.
Prevención
No es totalmente prevenible en cachorros con predisposición genética, pero sí se reduce mucho el impacto. Las medidas más importantes son: elegir cachorros de criadores que radiografíen y certifiquen oficialmente las caderas de los reproductores, controlar el ritmo de crecimiento con una dieta adecuada, evitar el sobrepeso de por vida y no forzar saltos repetidos ni ejercicio de alto impacto en cachorros.
Razas con mayor incidencia
Es típica de razas medianas y grandes: Pastor Alemán, Labrador Retriever, Golden Retriever, Rottweiler, San Bernardo, Boyero de Berna, Mastín y similares. También aparece, con menor frecuencia, en razas pequeñas.
Tras la enfermedad
Es una enfermedad crónica. Con un buen manejo del peso, ejercicio controlado, fisioterapia y revisiones periódicas, muchos perros mantienen una vida activa durante años. La cirugía, cuando se indica bien, puede mejorar mucho la calidad de vida. El tutor debe vigilar el peso, evitar suelos resbaladizos en casa y consultar ante cambios en la marcha.