Úlcera corneal canina
Sistema
sensorial
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- Ojo cerrado
- Lagrimeo intenso
- Enrojecimiento
- Rascado de cara
- Opacidad corneal
¿Qué es?
La úlcera corneal es una lesión en la córnea, la capa transparente y delicada que recubre la parte frontal del ojo. Puede ser una erosión superficial o, si avanza, llegar a comprometer capas más profundas y poner en riesgo la visión.
Las causas más frecuentes son los traumatismos (un arañazo de gato, una rama al correr, un golpe), la presencia de cuerpos extraños y las alteraciones palpebrales que rozan el ojo (entropión, distiquiasis). En algunas razas braquicéfalas, la propia anatomía del ojo expone más la córnea y aumenta el riesgo.
Cómo se manifiesta
El perro suele mantener el ojo cerrado o entrecerrado, llora más de un ojo que del otro y se frota la cara contra muebles o suelo. Hay enrojecimiento visible y puede aparecer una zona blanquecina o azulada en la superficie del ojo. En casos avanzados se ven manchas oscuras o profundidad en la lesión, signos de alarma que requieren atención inmediata.
El curso típico depende de la profundidad: una erosión superficial cicatriza en pocos días con el tratamiento adecuado; una úlcera profunda es una urgencia oftalmológica.
Diagnóstico y atención
El veterinario confirma el diagnóstico aplicando un colorante específico (fluoresceína) que tiñe la zona dañada. Según la profundidad y la causa, se ajusta el tratamiento, que es competencia exclusiva del veterinario y suele combinar varias medidas. Algunas úlceras requieren cirugía o uso temporal de un collar protector para evitar el rascado.
Si tu perro tiene un ojo cerrado, doloroso o con cambios de color, acude al veterinario sin esperar. Las úlceras evolucionan rápido.
Prevención
Vigilar los ojos tras paseos por zonas con vegetación densa, evitar juegos bruscos cara a cara entre perros y corregir alteraciones palpebrales en cuanto se detectan reduce mucho la incidencia. En razas predispuestas, una buena higiene ocular es básica.
Razas con mayor incidencia
Bulldog Inglés, Carlino, Shih Tzu y Pekinés, junto a otras razas braquicéfalas con ojos prominentes, son las más afectadas.
Tras la enfermedad
Las úlceras superficiales suelen curar bien, a veces dejando una pequeña cicatriz que no afecta a la visión. Las úlceras profundas pueden dejar secuelas visuales y requerir seguimiento prolongado por el veterinario.