Carcinoma de células transicionales de vejiga
Otros nombres: TCC vesical
Sistema
oncologico
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
senior
Síntomas principales
- Sangre en orina
- Esfuerzo al orinar
- Infecciones urinarias recurrentes
- Pérdida de peso
¿Qué es?
El carcinoma de células transicionales (TCC) es el tumor más frecuente de la vejiga urinaria en el perro. Se origina a partir de las células que recubren el interior de la vejiga y, con frecuencia, crece en la zona del trígono, justo donde desembocan los uréteres y nace la uretra, lo que complica su tratamiento quirúrgico.
No es una infección y no se contagia, aunque a veces convive con infecciones urinarias secundarias. Aparece sobre todo en perros senior y se han descrito factores de riesgo ambientales (exposición a determinados herbicidas) y predisposición genética en algunas razas.
Cómo se manifiesta
Los signos se parecen mucho a los de una infección de orina, lo que retrasa el diagnóstico. Lo más típico es sangre en la orina, esfuerzo al orinar (el perro intenta orinar varias veces emitiendo poca cantidad), micciones más frecuentes y goteo de orina. Algunos perros muestran intolerancia al ejercicio, pérdida de peso y, en casos avanzados, cojera por metástasis óseas.
Cuando una “cistitis” no termina de responder a varios tratamientos o vuelve una y otra vez, conviene investigar más a fondo.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario. Se apoya en análisis de orina, ecografía abdominal (que permite ver la masa en la pared vesical) y, según el caso, en pruebas específicas (análisis de células en orina, biopsia guiada por ecografía o cistoscopia). En algunas situaciones se solicita un marcador específico en orina como cribado.
El plan oncológico lo establece el veterinario y suele combinar tratamiento médico (oral) con quimioterapia y, cuando la localización lo permite, cirugía o radioterapia. La obstrucción urinaria es una urgencia: si tu perro no consigue orinar, acude al veterinario sin demora.
Prevención
No existe una forma documentada de prevenirlo, pero conviene evitar la exposición innecesaria a herbicidas y pesticidas, especialmente en jardines donde el perro acceda con frecuencia. La detección precoz ante signos urinarios persistentes es lo que más mejora las opciones.
Razas con mayor incidencia
Se ha descrito una predisposición clara en Scottish Terrier, West Highland White Terrier, Shetland Sheepdog y Beagle, entre otros. En el Scottish Terrier el riesgo descrito es notablemente más alto que en la población general.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende mucho de la localización del tumor y de la respuesta al tratamiento. Muchos perros mantienen buena calidad de vida durante meses con un plan adecuado. El seguimiento incluye revisiones periódicas con ecografía, control del estado urinario y manejo de las infecciones cuando aparecen.