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Enfermedad

Enfermedad renal crónica canina

Otros nombres: ERC canina

Sistema

urinario

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Aumento de la sed y orina
  • Pérdida de peso
  • Apatía
  • Vómitos ocasionales
  • Mal aliento

¿Qué es?

La enfermedad renal crónica (ERC) es una pérdida progresiva e irreversible de la función de los riñones, que se instaura lentamente a lo largo de meses o años. Los riñones se encargan de filtrar la sangre, eliminar productos de desecho a través de la orina y mantener el equilibrio de agua y minerales. Cuando funcionan por debajo de lo necesario, esas sustancias se acumulan y aparecen los síntomas.

Es una enfermedad típica del perro mayor, aunque también puede afectar a perros jóvenes con malformaciones congénitas o tras infecciones, intoxicaciones o problemas previos de riñón. No se contagia entre perros.

Cómo se manifiesta

El primer signo que suele percibir el tutor es que el animal bebe mucha más agua de lo habitual y orina más cantidad. A medida que la enfermedad avanza aparecen pérdida de peso, falta de apetito, apatía, episodios de vómitos, mal aliento (con olor amoniacal característico) y, en fases avanzadas, úlceras en la boca y debilidad marcada.

El curso es lento. Muchos perros viven con la enfermedad durante años en fases iniciales, sin que el tutor lo perciba, hasta que un análisis rutinario o una descompensación pone de manifiesto la situación.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia del veterinario y se apoya en análisis de sangre (urea, creatinina, SDMA), análisis de orina y, en muchos casos, ecografía. Una vez confirmada, la enfermedad se clasifica por estadios, lo que permite ajustar el seguimiento. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario: lo habitual es combinar dieta renal específica, hidratación adecuada y revisiones periódicas. Si el perro deja de comer, vomita repetidamente o se muestra muy débil, conviene acudir cuanto antes.

Prevención

No existe vacuna. La mejor prevención es la detección precoz mediante análisis rutinarios a partir de la edad madura, garantizar siempre acceso a agua fresca, evitar el contacto con tóxicos (uvas, pasas, anticongelante, algunos medicamentos humanos) y tratar a tiempo las infecciones urinarias.

Razas con mayor incidencia

Aunque cualquier perro puede desarrollar ERC, se ha descrito mayor frecuencia o predisposición en razas como el Cocker Spaniel Inglés, el Shar Pei, el Bóxer y el Lhasa Apso, en algunos casos con un componente hereditario.

Tras la enfermedad

La ERC no se cura, pero con un manejo adecuado muchos perros mantienen una buena calidad de vida durante meses o años. La dieta específica, el control del peso, las revisiones periódicas y vigilar signos de empeoramiento son claves. El veterinario marcará la frecuencia de los controles según el estadio.