Hepatitis canina crónica
Sistema
digestivo
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- Apatía
- Pérdida de apetito
- Ictericia
- Aumento de sed
- Pérdida de peso
¿Qué es?
La hepatitis canina crónica es una inflamación persistente del hígado que progresa de forma lenta a lo largo de meses o años. A diferencia de las hepatitis agudas (de origen infeccioso o tóxico), la forma crónica suele tener una base inmunomediada, genética o asociada al acúmulo anormal de cobre en el tejido hepático.
El hígado es un órgano con gran capacidad de reserva: durante mucho tiempo funciona razonablemente bien aunque esté dañado. Por eso los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está avanzada.
Cómo se manifiesta
Los signos iniciales son inespecíficos: apatía, menos apetito, pérdida gradual de peso y, en algunos casos, vómitos intermitentes. Cuando la función hepática se compromete, aparecen signos más evidentes: ictericia (color amarillento en mucosas, esclerótica de los ojos y piel), distensión abdominal por acumulación de líquido y aumento de la sed y de la frecuencia de orina.
En fases avanzadas pueden aparecer alteraciones del comportamiento por acúmulo de toxinas en sangre (encefalopatía hepática): desorientación, salivación excesiva, marcha en círculos.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico es competencia del veterinario y suele requerir analítica de sangre, ecografía abdominal y, para confirmar la causa exacta, una biopsia hepática. Identificar si hay acúmulo de cobre, infección o componente inmunitario es importante porque el manejo varía.
El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, y combina dieta específica con seguimiento analítico periódico.
Prevención
No siempre es prevenible, pero el control veterinario anual con analítica permite detectar alteraciones hepáticas mucho antes de que aparezcan síntomas. En razas predispuestas al acúmulo de cobre, hay dietas y seguimientos específicos que el veterinario puede recomendar.
Razas con mayor incidencia
Existe una clara predisposición racial en el Bedlington Terrier (acúmulo de cobre con base genética conocida), el West Highland White Terrier, el Doberman, el Cocker Spaniel Inglés, el Labrador Retriever y el Skye Terrier.
Tras la enfermedad
Con un diagnóstico temprano y manejo adecuado, muchos perros mantienen una calidad de vida razonable durante años. Es una condición crónica que requiere controles veterinarios regulares, ajustes de dieta y vigilancia del peso y del comportamiento. Tu veterinario te indicará la pauta de seguimiento.