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Enfermedad

Enfermedad valvular mitral degenerativa

Otros nombres: Endocardiosis mitral, MMVD

Sistema

cardiovascular

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • Soplo cardiaco
  • Tos nocturna
  • Cansancio
  • Disnea progresiva

¿Qué es?

La enfermedad valvular mitral degenerativa, también conocida como endocardiosis mitral o MMVD, es la cardiopatía adquirida más frecuente en perros. Consiste en un engrosamiento progresivo de la válvula mitral, la “puerta” que separa la aurícula del ventrículo izquierdos. Con el tiempo, esa válvula deja de cerrar correctamente y parte de la sangre vuelve hacia atrás en cada latido.

Esa fuga obliga al corazón a trabajar de más y, en fases avanzadas, puede provocar acumulación de líquido en los pulmones. Es una enfermedad crónica y de evolución lenta, con un componente genético claro en las razas pequeñas más afectadas.

Cómo se manifiesta

En las primeras fases lo único detectable suele ser un soplo cardiaco que el veterinario escucha durante una revisión rutinaria. El perro puede vivir años sin más signos. A medida que la enfermedad avanza aparecen tos seca, sobre todo nocturna o tras el esfuerzo, cansancio inusual y, en estadios avanzados, dificultad respiratoria.

La progresión es muy variable: algunos perros se mantienen estables durante mucho tiempo y otros pasan a fases sintomáticas en pocos meses. La detección temprana del soplo permite planificar el seguimiento.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es competencia exclusiva del veterinario. La auscultación identifica el soplo; la radiografía y, sobre todo, la ecocardiografía permiten estadificar la enfermedad y orientar el manejo. Cuando aparece tos intensa, respiración rápida en reposo o color azulado de las mucosas, conviene acudir a urgencias.

El tratamiento se ajusta a cada caso y a la fase de la enfermedad, y lo prescribe siempre el veterinario tras la ecocardiografía.

Prevención

No existe vacuna ni prevención específica, ya que se trata de una degeneración asociada a la edad y a la predisposición genética. Sí ayudan los controles cardiológicos periódicos a partir de los seis o siete años en razas predispuestas, el mantenimiento de un peso saludable y la elección de criadores que excluyan reproductores con soplos tempranos.

Razas con mayor incidencia

El Cavalier King Charles Spaniel está particularmente predispuesto y suele desarrollar la enfermedad a edades más tempranas que el resto. Otras razas pequeñas frecuentemente afectadas son el Caniche Toy, el Chihuahua, el Yorkshire Terrier y, en general, perros de menos de 15 kg.

Tras la enfermedad

Con un seguimiento adecuado, muchos perros mantienen buena calidad de vida durante años. El tutor debe vigilar la frecuencia respiratoria en reposo —un indicador sencillo y fiable—, evitar el sobrepeso y respetar las revisiones cardiológicas. Cualquier cambio brusco en la respiración o aparición de tos intensa justifica una consulta veterinaria sin demora.